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TEA2 · pequeña enciclopedia del té

Una hoja. Todo un mundo.

Del delicado té blanco al profundo pu-erh: descubre sus variedades, su historia y el placer de prepararlo. Sin prisa.

Seis expresiones de una hoja

Los tés blanco, verde, amarillo, oolong, negro y oscuro proceden de Camellia sinensis. El procesado, la oxidación y, en el té oscuro, la fermentación microbiana crean sus diferencias.

01

Blanco

Suave · floral

Asociado principalmente con Fujian, China. Los brotes y hojas jóvenes suelen marchitarse y secarse para conservar su delicadeza.

75–85 °C3–5 min
02

Verde

Fresco · vegetal

China y Japón desarrollaron tradiciones distintas. El calor detiene gran parte de la oxidación, mediante tostado en sartén o vapor.

70–85 °C1–3 min
03

Amarillo

Redondo · delicado

Una categoría china poco común. Tras la fijación, un reposo cálido y cubierto suele suavizar las notas vegetales.

75–85 °C2–3 min
04

Oolong

Floral · complejo

Fujian y Guangdong son centros históricos; Taiwán también posee una tradición importante. La oxidación parcial y el tostado ofrecen sabores muy diversos.

85–95 °C2–4 min
05

Negro

Intenso · malteado

En la tradición china se llama té rojo por el color de la infusión. Su producción se extendió de China a India, Sri Lanka y otros países.

90–100 °C3–5 min
06

Oscuro / pu-erh

Profundo · amaderado

El pu-erh está vinculado a Yunnan. Sheng y shou siguen procesos distintos: shou recibe una fermentación húmeda acelerada; sheng evoluciona durante el almacenamiento.

95–100 °C2–4 min

Encuentra tu taza

Son puntos de partida para una infusión convencional: unos 2–3 g de hojas por 200 ml de agua. Calienta la tetera antes de añadir el agua. Si resulta demasiado intenso, reduce el tiempo y ajusta al gusto.

Los tiempos y temperaturas son orientativos. Sigue las indicaciones del productor; el método gongfu usa más hojas, menos agua y varias infusiones breves. Las infusiones de hierbas son otra categoría y suelen no contener hojas de té.

Del jardín a la taza

La cultura del té se desarrolló en China y se extendió por Asia oriental y el resto del mundo. Las caravanas la conectaron con Rusia; las rutas marítimas llevaron el té a Europa. El origen, la cosecha y el trabajo del productor siguen definiendo su sabor.